El umbral de los delirios...

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~ Saturday, October 6 ~
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Disertación sobre la comida

Tuve en mis manos un texto sobre la alimentación de los mexicanos antiguos y descubrí algo importante, nuestros antepasados locales no estaban enloquecidos por el placer culinario, es más no lo reconocían como natural, la gordura era algo extraño y fuera de la realidad, era simplemente un mundo delgado que consideraba el alimento como algo necesario y que dedicaban poco tiempo y dedicación a la alimentación; asados y crudos era lo único que comían, es por demás decir que la gordura era exclusiva de desajustes de la tiroides. Entonces pensé en nuestros abuelos de España y me sentí transportada a la Alhambra en Granada, retumbó en mi mente lo que había escuchado y observado “los moros dedicaban su vida, sus esfuerzos, su trascendencia en el palcer de las formas, de disfrutar los instantes, los placeres carnales, lo sutil y lo efímero”. 800 años de dominación en España, ese tiempo está tatuado en ellos y como herencia en nosotros, el tiempo dedicado a los placeres culinarios, me atrevo a decir que tampoco es natural de los españoles, sino de los moros que los dominaron por tanto tiempo.

Es indudable que esa herencia degeneró el proceso de comprender y vivir la comida de este lado del mundo, la combinación y la explosión de colores, formas y sabores modificó para siempre la manera de crear y vivir lo que comemos, la razón fundamental de comer. 

Pienso que las razones para alimentarnos nos están matando de diabetes y obesidad mórbida, no comemos por placer como los moros, o por tradición como los españoles, no comemos por necesidad como los antepasados de Anáhuac, comemos por culpa, para sentirnos apapachados por dentro, comemos por venganza, por sabernos vivos, la alimentación ya no es un proceso natural, pero tampoco es algo placentero. 

No nos detenemos aun cuando sabemos que nos va la vida en ello, esa neurosis aprendida y heredada debe llevarnos a rehacer nuestros procesos alimenticios. No hablo en contra de la comida mexicana, única y reconocida como Patrimonio de la Humanidad, esta discusión conmigo misma pretende ir más allá, a cuestionar las verdaderas razones que nos hacen comer de esta manera maniaca, sin freno, sin proporción, sin  lógica. Encontrar y enfrentar esta realidad me parece la única línea para revivir y reconstruir un futuro para México, un futuro alejado de los hospitales, la amputación, el sedentarismo obligado. No es fácil y en este momento parece prácticamente imposible. Yo por lo pronto observo, me observo.


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